jueves 6 de mayo de 2021
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ACTUALIDAD | 29-06-2017 08:09

Susana Giménez celebra 30 años con su exitoso programa de TV

“Soy una mujer solitaria y feliz con mi soledad”. Galería de fotos

Nunca lo imaginó. Pero lo decretó de muy chica, cuando jugaba a ser Rita Hayworth en la habitación de la escuela Quilmes High School, donde estaba pupila, disfrazada de diva con las sábanas blancas, caminando en puntitas de pié, apenas iluminada por la luz de una luna llena que ingresaba por uno de las grandes ventanales, oscuros, sombríos, que ella vislumbraba como una gran pantalla de cinemascope. Casi sin querer – o queriendo, vaya uno a enfrentar el destino– María Susana Gimenez Aubert fue conduciendo su propia vida. Se atrevió a todo. Desestimó la queja para reencontrarse con su propio camino. Saltó de la adolescencia –con una hija con apenas 17 años– para jurarse , nunca más, volver a lamentarse por el fracaso o el dolor. Dejó de llorar y recurrió a los sueños de la infancia para comenzar a concretarlos. Susana fue la chica Shock, una It Girl que en los ‘70 marcaba tendencia y deslumbraba con su desparpajo y audacia. Luego vino la vedette, de pelirroja a rubia oro. El resto es historia. Icono nacional. La mujer más poderosa de la Argentina y la más amada por las mujeres de un país que aún sueñan como ella.

—¿Imaginó alguna vez celebrar 30 años con la televisión?

—No, nunca en mi vida, y te juro que pasó tan rápido…Discepolín decía que veinte años no es nada, y yo ya llevo haciendo mi programa 30 años. Es increíble...

—¿Cómo recuerda ese primer día en el que enfrentó la cámara por primera vez?

—Tenía miedo, estaba aterrorizada. Cada vez que veo ese primer musical de apertura no me gusta, tampoco me gustaba el vestido. Cosas que ves con el tiempo. Aparte yo debuté en ATC, en el Canal Estatal, y tenían unas cámaras super antiguas. Por otro lado, cuatro días antes del debut, con todos los nervios y las ansiedades lógicas que tenía, falleció mi padre en Brasil y tuve que encargarme de traerlo de Río…Estaba triste, pero debuté igual.

—¿Quién la convenció de sumergirse en el mundo de la televisión argentina?

—Quien me trajo la idea de hacer tele fue Raúl Maya, pero él quería que hiciera un magazine, un plomo. Le dije que no. Después me trajeron un video del programa “Pronto Raffaella”, con Raffaella Carrá, y me pareció que hacerlo en Argentina podía ser sensacional. Las dos tenemos mucho que ver, somos muy parecidas en la forma de ser. Raffella es muy simpática, tiene una actitud positiva, alegre, es glamorosa pero además, tiene una conexión con la gente impresionante. Creí en la idea y me lancé al vacío. Me animé.

—¿Qué imaginó en al aquel momento? ¿Sintió el palpito de la proyección exitosa que tuvo a través de los años?

—Nunca pensé, a lo sumo, podía llegar a imaginar que duraríamos un año. Pero 30…Jamás se me pasó por la cabeza, y si alguien me lo hubiera anticipado o me hubiera preguntado si me veía haciendo el programa durante 30 años, sólo le hubiera podido contestar que lo único que podía proyectar a treinta años era mi propia muerte…(Risas)

—En el año 1987 usted no era una figura televisiva...

—No era un bicho de televisión. Siempre fui de proyectar mi carrera a través del cine y el teatro. En tele había realizado cinco especiales junto a Perez Heredia, uno de los más grandes productores que haya conocido, y tuve mi participación en “Matrimonios y Algo Mas”, donde me gané mi primer Martin Fierro como Revelación Televisiva del Año. No me voy a olvidar nunca: compartí la mesa con Nélida Lobato y Ginamaria Hidalgo, que perdió en su terna, y se puso a llorar desconsoladamente toda la noche. No podíamos consolarla. Un horror. (Risas)

—Usted interpretaba personajes en la tele pero jamás se había presentado frente a las cámaras interpretándose a usted misma…

—No, nunca había hecho de mí…El único antecedente que existía en la tele era Mirtha Legrand.

—¿Qué fue lo mejor que le dio la televisión?

—El cariño de la gente, el reconocimiento internacional, la televisión me dio todo: una tranquilidad económica.

—¿Así como le dio todo, también le quito?

—No me quito nada, al contrario. A mi no me cansa que la gente me quiera, que se me acerquen y me saquen mil quinientas fotos con los celulares. Yo siempre fui una mujer agradecida.

—Alguna vez la escuche decir que vivía encerrada en una cárcel de oro...

—Sí, fue durante los años que hice el programa diario y en vivo, además, hacia teatro. Pero también era algo que disfrutaba y me gustaba porque estaba llena de éxito. Ahora, si me lo volvieran a proponer, les diría que no. A esta altura de mi vida no aceptaría vivir encerrada en un camarín.

—A esta altura de su vida, ¿Cuál es su mayor plan?

—Ser feliz.

—¿Con qué cosas es feliz?

—Soy feliz con lo que tengo, con lo que he logrado; soy feliz con mi hija, con mi familia, con mis amigos..

—¿Es feliz con su soledad?

—Muy feliz con mi soledad. Yo soy una persona muy solitaria, y no sé si la gente lo sabe. Pero a  mí me encanta ir a mi campo sola, estar con mis animales…en silencio, leyendo, viendo alguna serie.

—Nadie imagina a esa Susana...

—No, es cierto. Pero a mí me gusta mucho. Es lo que soy.

—¿Cuándo inició su romance con la soledad?

— Deben ser los años. Cuando sos más joven queres estar todo el día divirtiéndote, queres ir a bailar, queres hacer el amor, queres salir con veinte tipos a la vez…ahora, a esta altura de mi vida, estoy muy tranquila y gozo con las pequeñas cosas: con estar en mi casa, con mis perros, con la lectura…Y con mis patos, y mis peces, que ellos también forman parte de mi vida.

—Mas allá de los perros y los patos, ¿No extraña en su vida la presencia de un hombre?

—No, si extrañara la presencia de un hombre, estaría con un hombre. Pero la verdad que no la extraño, sinceramente no.

—¿La cansaron los hombres?

—Algunos me han cansado, sí, casi todos me han cagado.

—¿Que la hayan engañado la enoja y hace que no quiera volver a intentarlo?

—No, no me enoja, pero tampoco me enamoro con la misma facilidad que me enamoraba antes. Antes me gustaba alguien y me arriesgaba. Ahora no.

—¿Qué relación tiene con Facundo Moyano?

—Somos amigos, hablamos mucho por chat y nos vemos de vez en cuando para comer. Nada más. Y lo admiro.

—¿Qué admira de Moyano?

—Que es muy culto e inteligente. Y siento que va a llegar muy lejos.

—Si hacemos un  archivo estético y de sus gustos personales, Moyano tiene todo lo que a usted le atrae de un hombre: es morocho, tiene un cuerpo deportivo, dientes perfectos, una sonrisa que cautiva…

—Si, tiene todo lo que me gusta a mí, ya sé, pero tengo 40 años más que él.

—¿Y eso es un freno en usted?

—Si…obvio que es un freno. Porque me parece que es mucha la diferencia y creo que si saliese con un tipo tanto más joven que yo, en algún momento voy a sufrir. Y si hay algo en la vida que no quiero es sufrir: ya sufrí demasiado.

—¿Pero no vale la pena arriesgar por lo que uno siente o cree, más allá de todo y de todos?

—Sí, sí, claro que vale la pena arriesgar. Pero bueno, no sé. Por el momento, no, es así.

—¿No le interesa establecer vínculos sin cierta profundidad?

—No, no me interesa. Todas mis amigas me quieren presentar amigos y tengo miles de candidatos, pero no quiero.

—Cuando un hombre se acerca a usted, ¿Percibe que existe cierta tensión al tratarse de la mujer más importante de la Argentina?

—Supongo que les debe pasar, pero yo no lo percibo. Será que como a mí no me pasa no me doy cuenta.

—¿Cuando le gusta alguien, le da un guiño a quien se acerca?

—Obbbviooo. Sí, me gusta, por supuesto.

—¿Además de su vida silenciosa y su conexión con la lectura y los animales, qué otras cosas le provocan verdadero placer

—El trabajo me da placer, lo hago porque me gusta. Puedo alguna vez quejarme porque tengo que hacer fotos, una campaña, dirigir mi revista, pero todo lo que hago es porque me hace feliz. En el fondo me divierte hacer todo. Me gusta trabajar. Por eso acepto este año hacer tele. A veces me dicen mis amigos: “Con la guita que tenes para que queres trabajar…” Y yo me pregunto, ¿ Qué tiene que ver una cosa con la otra? Mi vida seria aburridísima sin hacer nada. Me muero sino hago nada.

—Alguna vez dijo que jamás se aburriría sin trabajar, que viajaría por el mundo…

—Si, y anduve por el mundo. Con seis meses de vacaciones recorres el mundo. Pero el trabajo me conecta con una zona de placer, que de no ser así, no lo haría. Me encanta hacer lo que hago. Aparte agradezco a Dios, por supuesto. Es mágico.

—Usted es una mujer que a pesar de tenerlo todo se conecta con el agradecimiento y con la humildad de mirar hacia atrás y reconocer que lo que logró fue a través del esfuerzo, la disciplina, y de no querer nunca mas volver a sufrir como cuando se quedó sola a los 17 años con una hija recién nacida.

—Quizás todo el sufrimiento que padecí en mi vida me llevo a tomarme el trabajo muy en serio y cumplir lo que yo soñaba: ser la modelo número uno de este país. Recuerdo que en aquel entonces se lo dije a Hector Cavallero, que era mi novio, y estábamos cenando en Edelweiss. El se cagó de risa. La vida se encargo del resto. Yo nunca había soñado con el cine y el teatro. Todo se fue dando a través del esfuerzo. Y ahora, cuando viajé a New York y visite las oficinas de Viacom (la empresa que compró Telefé) y vi mis fotos e imágenes del programa en todas las paredes quede en shock. Ni hablar cuando salí a la calle y en pleno Times Square había una foto mía de cómo diez metros de altura. No pude creer. Me siguen pasando cosas impresionantes. Aún me sorprendo de la vida.

—¿Cree en el poder del agradecimiento?

—Totalmente, yo soy una persona muy agradecida. Soy una permanente generadora de trabajo, pero la gente me devuelve el doble.

—¿Es la mujer que alguna vez imaginó ser?

—Sí, porque nunca planeé que tipo de mujer quería ser. Lo que nunca me imaginé, por ejemplo, es que iba a tener un programa durante 30 años, te juro. La mujer que soy es la mujer que se construyó con el tiempo.

—¿Qué es lo que la gente acepto de usted y la sostuvo durante estos 30 años?

—Creo que es mi carácter, mi forma de ser, el reírme de mí misma, cuando me equivoco me equivoco y no me importa nada, soy en la tele como soy en mi casa. Y creo que eso la gente lo recibe.

—¿Todo tiene un precio y usted sabe pagarlo?

—No pienso en las cosas negativas, lo negativo de mi vida lo olvido en un minuto. No soy una mujer resentida con nada de lo que me ha pasado. Al contrario, agradezco. Por supuesto que siempre pagas un precio, pero está dentro de las posibilidades y a mí no me importa.

—¿Usted siempre manejó su carrera sola y a través de su propia intuición?

—Sí, siempre. Mi intuición jamás me falló.

—¿Siente que las mujeres la aman por ser como es?

—Yo nunca trato de engañar a la gente ni a mi misma. A nadie. Soy como soy.

—A través de su programa compartió con la gente momentos muy significativos y difíciles de su vida, la muerte de su madre, Lucy, por ejemplo…

—Fue uno de los momentos más difíciles de mi vida. Y también la única vez que deje de hacer el programa. Jamás había faltado ni falté un solo día. Con mi madre eramos muy apegadas. Me llamaba todos los días después del programa y yo le preguntaba que le había parecido. Ella siempre me decía la verdad con mucha educación. Yo le preguntaba como me quedaba la ropa…Sufrí mucho.

—Sólo dos veces la vi llorar en lugares públicos. La primera vez cuando despidió a su madre y la segunda cuando asistió al reestreno de “La Mary”, la película que protagonizó a sus 29 años junto a Carlos Monzón.

—Si, es verdad, me emocioné mucho. Ver la película después de tantos años y junto a mi familia fue muy conmovedor. No sólo vi La Mary, vi parte de mi vida. No soy llorona para nada. No me sale. A mi madre la recuerdo siempre.

—¿La sigue extrañando?

—Si, mucho. Aparte tuvo una vida horrible. Ir a visitar a un loquero a tu hijo dos veces por semana era muy duro. Y cuando mi hermano se suicidó, a mi mamá se le despertó el cáncer de pecho que había tenido. Para mí es una enfermedad absolutamente psicosomática, estoy segura.

—¿Pudo despedirse de su madre?

—Sí, yo le compré un departamento en Buenos Aires –mi madre vivía en Mar del Plata– para que pudiera hacerse los estudios y estar cerca mío. Iba a verla todos los días. Me pude despedir…

—Su madre siempre se sintió muy orgullosa de usted. La recuerdo llena de vida, siempre bronceada, respetuosa y alegre.

—Si, yo siempre hacia temporada de teatro en Mar del Plata para estar cerca de mi mamá. Alquilaba una casa gigante y vivíamos todos juntos. Después me compré la quinta.

—Repitió el vínculo que usted tuvo con su madre con su hija Mercedes

—Si, Mercedes y yo somos una. Así como yo lo fui con mi madre.

—Sin embargo usted fue una madre super estricta.

—Sí, muy estricta, pero no me arrepiento para nada. Mercedes es super educada y tiene valores, también un carácter fuerte, pero yo no me arrepiento de haberla tenido cortita. Siento que a los chicos hay que guiarlos. Ahora ningún padre se atreve a ponerle límites y decirles no. Un chico es como un arbolito que necesita un tutor para que crezca derecho. A Mecha siempre la tuve bajo mi dominio, aunque yo trabajara de noche y fuera la chica mas sexy del momento. Gracias a Dios pude hacerlo…

—A lo largo de estos años nació Lucia, la hija de su hija…

—Ella es mi vida, la amo con locura y me encanta todo lo que hace. Tiene un carácter fuerte pero nos llevamos super bien.

—¿Es cierto que desde chiquita Lucia se sintió atraída por la moda?

—Sí, venía a mi camarín y se ponía mis zapatos de Manolo Blahnik y bajaba las escaleras a los tres años…

—Cada una de sus separaciones amorosas también las atravesó junto a sus televidentes...

—En estos 30 años se murió mi mamá, se murió mi hermano, me casé, me divorcié, todo…En 30 años te puede pasar cosas terribles o divinas pero te pasan todo el tiempo.

—¿Usted es la que se prepara para lo que viene o vive el momento?

—Yo no me preparo nunca. Vivo el momento. En ese aspecto soy muy budista. Para mi trabajo llevo una agenda y soy muy ordenada, pero para mi vida, voy haciendo las cosas que me gustan a medida que me suceden. Porque tengo la libertad de hacerlas, y eso es maravilloso.

—¿Es exigente con su equipo de trabajo?

—Sí, lo soy. Porque cuanto más famosa sos, más responsabilidades tenés de conformar a todo el mundo, de hacer un producto excelente y de no fracasar.

—¿Pone límites?¿Sabe imponerse?

—Después de tanto tiempo de estar conmigo, ellos saben lo que me gusta y lo que no. Normalmente me llevo muy bien con mi equipo.

—¿Obsesiva?

—Soy obsesiva cuando estoy en el estudio, con el silencio, que la gente no hable cuando estoy en el aire porque puedo distraerme.

—¿Tiene estallidos de furia?

—Muy pocos, pero se me van enseguida. No soy rencorosa.

—Intuyo que a la única persona que le guarda rencor y no perdonó nunca es a su ex marido Huberto Roviralta...

—Exacto. Porque eso fue una sorpresa repugnante. Un tipo que se te queda con esa fortuna incalculable y no se le mueve un pelo, y se compra todo Uruguay, es un hijo de puta. Si yo volvía con él me daba todo, pero yo prefiero la muerte.

—¿Un artista siempre necesita que lo quieran?

—Sí, porque si te quieren te consumen, entre comillas, de otra manera, sos un fracaso.

—¿Le preocupa conformar al otro?

—Sí, claro. Me gusta que la gente este contenta conmigo, con lo que hago, con lo que digo, como reacciono.

—¿Sigue marcando tendencia como cuando era modelo?

—Sí, pero para eso invierto muchísimo. Podría vestirme con cualquier casa de moda pero yo prefiero vestirme con mi ropa, que la elijo personalmente, y que tiene un muy buen corte…Por eso prefiero pagarla antes que me presten y no me guste.

—¿Desde lo personal, qué es lo que más le gusta comprar?

—Todo lo que compro lo compro para el programa.

—¿Carteras o zapatos?

—Para estar elegante, los accesorios son importantísimos. A un vestidito negro le agregas un par de buenos zapatos y una cartera brutal, y estas divina e impactante. Siempre que voy a comprarme algo pienso que le va a gustar a la gente. Toda la vida fue igual.

—Pocos saben su afición por la decoración. Pudiendo contratar a los mejores decoradores usted fue la que se encargo de decorar cada una de sus casas...

—Si, me fascina. He visto mucha arquitectura, decoraciones y siempre en los viajes aprendes a mirar mejor. Cuando construí en Punta del Este “La Mary”, yo me encargué de llevar todos los muebles y decorarla. Lo hice todo en un día, y cuando terminé, tuve una hemorragia. Tremendo. Fue producto del esfuerzo desmedido. A mí me gusta tener todo bajo control. Supervisar todo. Desde mi casa, hasta un asado.

—¿Vive pensando todo lo que construyo y logró en estos 30 años?

—No, jamás. Me impresiona. No podría. Yo vivo de manera relajada.

—¿Presta su ropa o sus accesorios de belleza?

—No, definitivamente, a nadie. Soy la mujer mas generosa del mundo, pero con mi ropa, no. Mirá, el auto, la cama, y la ropa, no se los presto a nadie. Lo demás, todo. Soy generosa, doy guita, lo que sea. Prefiero regalar mi ropa a que me la usen y me la devuelvan.

—¿Hablando de no prestar la cama, sigue pensando que la convivencia destruye a la pareja?

—La convivencia es antinatural. Es lo que hace que la gente se separe. Convivir es jodido. Siempre sentí lo mismo.

—¿Por eso en sus casas construyo un baño extra para sus parejas?

—El baño jamás lo compartí con nadie en mi vida.

—¿Y por qué decidió convivir con sus ex parejas?

—Nunca lo decidí, a mí siempre los hombres se me instalaron solos en mi casa. Siempre me pasó lo mismo, desde que tenía 21 años, que estaba con Héctor, los hombres se me instalaron en la casa, que es lo peor que te puede pasar. Al principio no me importa, pero llega un momento en que no los podes sacar más. Para mí los hombres son mucho mas aburridos que las mujeres: ven mucha televisión…no soy divertidos. Sacando a Ricardo Darín que es un cascabel.

—¿Por qué su relación con Ricardo Darín trascendió el amor de pareja y se consolidó como una amistad inquebrantable a través de los años?

—Porque es la mejor persona que conocí en mi vida. Nosotros nunca nos peleamos, jamás. Se rompió la relación y nunca supimos bien por que. Un día se terminó, y no se como me lo dijo él ni como se lo dije…Yo fui a su casamiento feliz, y amo a su mujer, Florencia, con toda mi alma. Ella lo hace feliz, lo hizo feliz. Es su compañera y le dió lo que necesitaba. Yo no le podía dar lo que él soñaba: hijos, una casa…Ricardo quería vivir en una casa y yo en un departamento, él quería tener hijos y yo no…Florencia fue y es su felicidad. Y la amo. Y amo a Ricardo con toda mi alma.

—Cual es su frase de cabecera…

—El año pasado fue “El sufrimiento que más se soporta es del otro”. Este año recurro a mi poesía preferida de Amado Nerbo que me identifica: “Muy cerca del ocaso, yo te bendigo, vida. Porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales, coseché siempre rosas. ..Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno; !Más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!Hallé sin duda largas las noches de mis penas; más no me prometiste tú sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas...Amé, fui amada, el sol acarició mi faz. !Vida nada me debes! !Vida estamos en paz!”

Ella lo recitó casi en silencio. Pausadamente. Con matices y puntuaciones. Quizás, como apoderándose de palabras ajenas, para hacerlas propias. Como si en la poesía hubiera encontrado su propia redención. Así es Susana.

por Héctor Maugeri

FOTOS: Gabriel Machado

Agradecimientos: Departamento de Prensa de Telefe: Sol Tomaselli y “Revista Susana”

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