viernes 04 de septiembre del 2026
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La curiosa confesión que hizo Adolfo Cambiaso sobre su vida personal: “Me cuesta”

El polista se sinceró sobre una parte de su personalidad que lo distancia de su familia.

Adolfo Cambiaso, María Vázquez, Mía Cambiaso, Poroto Cambiaso, Myla Cambiaso
Adolfo Cambiaso, María Vázquez, Mía Cambiaso, Poroto Cambiaso, Myla Cambiaso | Instagram

El clan Cambiaso se consolidó como una de las dinastías más influyentes y respetadas del deporte y la cultura argentina, trascendiendo las fronteras de las canchas. Adolfo Cambiaso elevó su apellido a lo más alto a nivel mundial, convirtiéndose en sinónimo de excelencia y vanguardia gracias a sus innumerables títulos con La Dolfina y sus innovaciones en la clonación equina. De esta manera, tanto él como la familia que construyó con María Vázquez, donde se incluyen sus hijos, Mía, "Poroto" y Myla, siguen los pasos del éxito.

Pero esta magnitud profesional trajo consigo una inevitable y altísima exposición mediática, transformando al entorno familiar en un foco constante para las revistas y los eventos de gala. A pesar de que su esposa e hijos navegan con naturalidad en el glamoroso mundo de la alta sociedad y los flashes, el polista mantiene una postura radicalmente opuesta y prefiere resguardarse frente a los compromisos del ambiente público.

Adolfo Cambiaso, María Vázquez, Mía Cambiaso, Poroto Cambiaso, Myla Cambiaso
Adolfo Cambiaso, María Vázquez

La confesión de Adolfo Cambiaso sobre salir con su familia: "Me cuesta"

Adolfo Cambiaso es ampliamente reconocido como el máximo exponente de la historia del polo contemporáneo, un atleta excepcional que transformó las bases de su disciplina mediante un talento innato, una competitividad feroz y una visión empresarial revolucionaria. Sin embargo, fuera de los palenques y lejos de la adrenalina de los torneos de Triple Corona, el fundador de La Dolfina se revela como un hombre de una personalidad sumamente introvertida, tímida y profundamente reservada, características que contrastan drásticamente con la espectacularidad de su juego.

A diferencia de las figuras deportivas tradicionales que disfrutan de las mieles de la fama y el reconocimiento constante, Cambiaso prefiere el perfil bajo y la sencillez de los vínculos cotidianos. Es así como se diferencia de su familia en un aspecto que terminó confesando frente a Mario Pergolini: no le gusta salir a comer. En su visita a Otro día perdido (eltrece), el conductor le consultó sobre los atuendos de gala que debe usar, y fue ahí que el polista contó: No tengo traje. Debo tener uno del 90".

Ante la sorpresa de los presentes, explicó: "No salgo a comer. Dentro de los contratos que firmo, pido que no me lleven a comer. No me gusta, prefiero quedarme en mi casa". Las risas en el estudio aparecieron, al igual que la complicidad con Pergolini, quien coincidía con su actitud. En ese momento, incluso lanzó un chiste sobre que solo se vestiría de gala para el casamiento de alguno de sus hijos, pero que le daría vergüenza tener que estar en público. Finalmente, decretó, sin terminar sus dichos: "Me cuesta. En los puntos que hago con mi mujer, salir a comer cada…”.

La diferencia de Adolfo Cambiaso y María Vázquez frente a los eventos públicos

Tímido y bajo perfil. Una influencia de la moda y las redes sociales. La dinámica de Adolfo Cambiaso y María Vázquez evidencia un notable contraste entre dos mundos que se complementan de manera perfecta, reflejando cómo conviven personalidades radicalmente opuestas frente a la mirada pública. Por un lado, la diseñadora se formó bajo los exigentes flashes del modelaje, la conducción y el diseño de moda, lo que le otorgó una soltura innata para desenvolverse con carisma en desfiles de alta costura, galas y entrevistas televisivas.

Su personalidad más extrovertida y su facilidad para la comunicación contrastan notablemente con la timidez extrema del líder de La Dolfina. El deportista, acostumbrado a expresarse únicamente arriba de un caballo y a manejarse en la tranquilidad de Cañuelas, sufre genuinamente la obligación de vestirse de gala y socializar en grandes urbes. En la entrevista con Pergolini, admitió con asombrosa honestidad que ni siquiera recuerda la última vez que salió a cenar a solas con su mujer. Al escuchar este sincero sincericidio hogareño, María Vázquez se reía con total complicidad desde el costado del estudio, tomándose con mucho humor la inquebrantable fobia de su esposo a las salidas tradicionales y celebrando la autenticidad con la que el polista defiende su amado aislamiento rural.

Adolfo Cambiaso, María Vázquez, Mía Cambiaso, Poroto Cambiaso, Myla Cambiaso
Adolfo Cambiaso, María Vázquez

A pesar de estas marcadas diferencias en el manejo de la exposición y la vida social, el matrimonio logró consolidar un equilibrio perfecto que sostiene su unión desde hace más de tres décadas. Juntos supieron trasladar esta complementariedad a la crianza de sus hijos, quienes combinan con total naturalidad la alta competencia deportiva con la sofisticación mediática

A.E

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