Adrián Suar es uno de los rostros más reconocidos de la televisión argentina. Su carrera como actor comenzó en 1983, cuando formó parte de la telenovela “Pelito”. Desde entonces, construyó una extensa trayectoria que lo llevó a incursionar en distintos ámbitos del mundo audiovisual y a consolidarse no solo como actor, sino también como productor ejecutivo y programador. Sin embargo, detrás de su exitosa carrera existe un aspecto de su vida que despierta particular interés: su historia familiar y el desconocido origen de sus padres.
La historia de vida de Adrián Suar
Adrián Suar, cuyo nombre completo es Adrián Kirzner Schwartz, nació el 25 de marzo de 1968 en Queens, Nueva York. Es hijo de Leibele Kirzner y Lilian Keller, una pareja de inmigrantes de origen judío que llegó a Estados Unidos antes de radicarse en la Argentina. Suar creció junto a sus hermanos Paul, Sabrina y Jeffrey Kirzner, quien actualmente vive en el exterior. De regreso en Buenos Aires, cursó sus estudios secundarios en la Escuela Nº 5 Bartolomé Mitre, aunque, según trascendió, todavía adeuda dos materias de quinto año. Desde muy joven comenzó a vincularse con el mundo artístico -encontrando en la actuación una verdadera pasión, inspirado especialmente en la profesión de su mamá-, y construyó una extensa trayectoria como actor, productor y empresario de la televisión nacional.
A lo largo de su carrera, El Chueco también dejó una huella fundamental detrás de cámara. En 1994 fundó Pol-ka Producciones junto a Fernando Blanco, una compañía que se convirtió en una de las productoras más importantes de la pantalla chica. El nombre no fue elegido al azar: surgió como un homenaje a su abuela Polka. Su árbol genealógico también guarda detalles poco conocidos, especialmente en torno a la vida de sus padres y sus orígenes.
Lilian Keller, la mamá de Adrián Suar: una actriz con vasta trayectoria en teatro, televisión y musicales
Lilian Keller, la mamá de Adrián Suar, fue una reconocida actriz del ambiente artístico argentino, con una trayectoria que incluyó trabajos en teatro, televisión y espectáculos musicales. Estuvo casada con Yahuda Kirzner Schwartz, conocido como Leibele Schwartz, cantante lírico y padre de sus cuatro hijos: Adrián, Paul, Jeffrey y Sabrina. La artista enviudó siendo joven y, tiempo después, volvió a encontrar el amor junto a Suárez, a quien conoció una noche en el teatro Gran Rex. Siempre mantuvo un vínculo cercano con sus hijos y, en especial, con Adrián, aunque procuró preservar la relación con él por fuera de su faceta profesional.
En ese sentido, Keller llegó a compartir un proyecto laboral con su hijo cuando participó en Verdad Consecuencia, una de las primeras ficciones de la productora del comediante. Sin embargo, la actriz prefirió mantener al margen del trabajo el vínculo que los unía como madre e hijo. Con los años, continuó ligada al mundo artístico y sumó distintas experiencias en escenarios y producciones audiovisuales. Uno de sus últimos trabajos fue una participación en la película Una gran noche, dirigida por Mariano Cirigliano.
En septiembre de 2020, su salud sufrió un fuerte deterioro. La actriz había padecido un accidente cerebrovascular y permanecía internada desde hacía aproximadamente dos semanas. Sin embargo, volvió a sufrir otro ACV y finalmente murió el 30 de septiembre de 2020, a los 74 años. Para despedirla, la Asociación Argentina de Actores le brindó un cálido mensaje reconociendo su legado en el ambiente actoral.
Leibele Schwartz, el papá de Adrián Suar, un referente indiscutido en la música judía
Yehuda Kirzner Schwartz, conocido artísticamente como Leibele Schwartz, nació el 22 de marzo de 1933 y desde muy pequeño comenzó a desarrollar su vocación artística. A los 8 años ofreció su primer recital y, una década más tarde, debutó como actor y cantante en Nace una bandera, donde compartió escenario con Berta Guershtein y Jacob Ben Ami, dos referentes del teatro judío en Argentina. Con el paso de los años, el papá de Adrián Suar se consolidó como cantante popular y litúrgico, especialmente en su rol de jazan -orador y guía-, encargado de interpretar los cantos religiosos durante las ceremonias de la comunidad judía.
Su trayectoria lo llevó a convertirse en una de las voces más reconocidas de la música judía a nivel nacional. Su potente interpretación durante las ceremonias religiosas generaba una fuerte conexión con los congregantes, mientras que su carrera artística también incluyó presentaciones junto a importantes orquestas, entre ellas la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, la Sinfónica de Israel y la Sinfónica Nacional Argentina. Además, desarrolló una extensa producción discográfica, con más de treinta álbumes, y fue reconocido como Ober Cantor del templo de la Congregación Israelita de la República Argentina.
Leibele Schwartz dejó una marca profunda tanto en la colectividad judía como en la cultura popular local. Su particular interpretación de los cantos litúrgicos lo convirtió en una voz inolvidable para varias generaciones. El padre del artista polifacético murió el 11 de julio de 1992, a los 59 años, y su figura continúa siendo recordada por el aporte que realizó a la tradición musical judía en el país. Asimismo, el Templo Libertad realiza homenajes en su memoria y reconoce su extensa trayectoria y la huella que dejó en la cultura y en su comunidad.
Hijo de dos grandes figuras del mundo artístico, Adrián Suar creció rodeado de música, escenarios y una profunda sensibilidad por lo artístico. Su madre, Lilian Keller, dejó su huella como actriz, mientras que su padre, Leibele Schwartz, se convirtió en una voz emblemática de la tradición musical judía en Argentina. De ellos heredó mucho más que un apellido: recibió una pasión que, con el tiempo, transformó en su propio camino. Tal vez por eso, en el productor el arte parece estar escrito desde siempre en su ADN.
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