Mirtha Legrand es protagonista de uno de los capítulos más reveladores del libro Pasen y lean: 50 años de teatrista y algo más, escrito por Carlos Rottemberg. Allí se repasan los pasos que hicieron posible el regreso de la conductora a la televisión, después de una larga ausencia. El relato muestra cómo las cenas compartidas, las discusiones sobre formatos y las propuestas innovadoras dieron forma a un proceso que parecía improbable.
Todos los detalles del regreso de Almorzando con Mirtha Legrand, luego de 10 años sin programas
El regreso de los almuerzos televisivos de Mirtha Legrand en 1990, tras una década de ausencia, tiene detrás una trama poco conocida que Carlos Rottemberg reconstruye en su libro Pasen y lean: 50 años de teatrista y algo más. Allí dedica un capítulo a contar cómo se gestó la vuelta de la mesa más famosa del país, atravesada por cenas en Mar del Plata, la negativa de Alejandro Romay y la resistencia del gobierno a mostrar almuerzos en pantalla en plena crisis económica.
En el estricto, el productor recuerda que en la temporada teatral 1989/1990 produjo Potiche, obra que terminó siendo la despedida de la artista de los escenarios. El elenco incluía a figuras como Juan Carlos Calabró, Juan Carlos Mesa, Linda Peretz, Iliana Calabró y Roberto Antier. Después de cada función, las cenas con la presentadora se transformaban en auténticos ensayos de lo que había sido su programa: “Donde se ubicaba, convertía su sitio en cabecera, incluso si la mesa era redonda”.
En una de esas noches, en el restaurante del Jockey Club de Mar del Plata, Carlos Rottemberg llamó Daniel Tinayre para preguntarle por qué el ciclo no estaba en el aire. El director le explicó que muchos profesionales del medio consideraban que el formato había envejecido y que Mirtha Legrand llevaba demasiado tiempo fuera de pantalla. Sin embargo, confesó que a él le encantaría que regresara, aunque prefería asumir la negativa como propia para protegerla de la frustración. Entonces el teatrista, con 33 años, le propuso ocuparse del regreso.
El primer intento fue con Alejandro Romay, a quien el productor conocía desde sus inicios en el teatro Ateneo. El empresario había sido clave en el estreno de Almorzando con las estrellas en 1968, pero mantenía una pelea histórica con la actriz que lo llevó a rechazar la propuesta. “Seguían sin dirigirse la palabra”, escribió en su libro. Ante esa negativa, la única opción era la televisión pública, ATC, aunque allí surgía otro obstáculo, porque René Jolivet se oponía a mostrar almuerzos televisados en un país atravesado por la crisis.
La propuesta solidaria que logró el retorno de Almorzando con Mirtha Legrand
La solución apareció de manera inesperada. Carlos Rottemberg cuenta que, tomando un café con su padre, conoció a un empresario que distribuía viandas para comedores. De inmediato pensó en una idea inédita, que cada almuerzo televisado tuviera su réplica en instituciones carenciadas, con el mismo menú que se servía en la mesa de Mirtha Legrand. “Si en la tele comen puchero, enviamos puchero; si comen ravioles, enviamos ravioles”, recuerda haber dicho.
Luego de plantearle a Daniel Tinayre esa idea, el esposo de la Chiqui llamó a Monseñor Justo Laguna, entonces al frente de Cáritas, quien aceptó de inmediato. El lunes siguiente, los dos productores volvieron a ATC para presentarle la idea a René Jolivet. Al principio, el interventor reiteró su negativa, pero al escuchar que se repartirían entre 100 y 200 almuerzos diarios a sectores vulnerables, dudó. La propuesta no implicaba costos para el Estado y sumaba un gesto solidario.
La decisión final llegó desde la Casa de Gobierno. Fernando Niembro, responsable de prensa de Presidencia, escuchó la propuesta y la trasladó al presidente Carlos Menem. Según recuerda Carlos Rottemberg, la respuesta fue inmediata: “Que lo hagan”. En cuestión de horas, el programa ya estaba en la grilla de ATC para el lunes 8 de octubre de 1990. Lo curioso es que la única persona que aún no sabía nada era la propia Mirtha Legrand, quien se enteró esa nohe en una cena en el restaurante La Bourgogne del Hotel Alvear, junto a Daniel Tinayre, Linda Peretz y el productor.
Mirtha Legrand aparece en el relato de Carlos Rottemberg dentro de Pasen y lean: 50 años de teatrista y algo más como figura central de una historia que se construyó entre mesas de Mar del Plata y gestiones en Buenos Aires. El productor describe cómo distintas decisiones y propuestas dieron forma a un regreso que parecía improbable, marcado por la creatividad y la capacidad de encontrar soluciones en contextos adversos.
VDV
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