Elina y Eduardo Costantini son de las parejas más estables del espectáculo argentino. Su fascinación y conocimiento por el arte y la moda los hizo convertirse en una pareja de renombre dentro de la industria, imponiendo su ojo experto para destacar artistas locales e internacionales. Cada uno logró potenciar sus pasiones, creando un gran equipo de la mano de su amor.
Es por esto que, para su momento de intimidad y relajación, encontraron un refugio de cuatro hectáreas ubicado en “La Isla”, exclusiva zona de la “Ciudad Pueblo” de Tigre, fundada en el año 2000 por Eduardo. La residencia cuenta con un amplio espacio para ellos y sus invitados, y mantiene un estilo quiet luxury muy conectado al ámbito laboral que ambos comparten: obras de arte le dan ese color distintivo, al igual que los grandes ventanales con paisajes de lujo y las paredes de piedra en estilo campestre.
El exterior de la mansión de Elina y Eduardo Costantini: piedra, mucho verde y privacidad
Elina y Eduardo Costantini no dudan en abrirle las puertas de madera a CARAS, al momento de recibirnos en su gran mansión de Nordelta. La emblemática pareja del mundo del arte construyó un hogar que se vuelve su refugio de la vorágine del día a día. Rodeados de verde y de un paisaje digno del lujo de Tigre, su increíble mansión se destaca por un estilo rústico contemporáneo y de inspiración alpina o de montaña. El uso de materiales nobles y formas geométricas pronunciadas le dan ese toque elegante y moderno, mientras que los colores marrones hacen contraste con el campo verde de su patio delantero y trasero.
Las paredes de piedra no solo se mantienen en el exterior, sino que también se ven en diferentes habitaciones, manteniendo una clara conexión con las obras de arte y de exposición que denota su amor por su trabajo. Los grandes ventanales permiten la entrada de luz natural, pero resguardan la intimidad de la pareja, manteniendo una privacidad digna para la alta sociedad. En su patio trasero, dejaron reposeras para el descanso y se rodean de arboles que los protegen del sol y les dan un paisaje de lujo.
Entre obras de arte y lujo campestre: la mansión de Elina y Eduardo Costantini en Nordelta
El interior de la mansión de Elina y Eduardo Costantini deja en claro el estilo de la pareja empresarial, quienes le dan una importancia extra a la moda y al mundo del arte. Su pasión por su trabajo, y su constante comunicación con importantes artistas, les permitió encontrar su propio estilo para agregar en su refugio en Nordelta. En habitaciones como el living o comedor, se destacan las paredes de piedra, manteniendo el estilo rústico del exterior, y sobre ellas diversas obras de arte que le dan una explosión colorida a la casona de tonalidades marrones.
Entre libros, un hogar de gran tamaño y muebles que generan armonía y un diseño geométrico, digno de la modernidad, se destacan los movimientos de los cuadros y esculturas, haciendo que la casa de los Costantini sea un diferencial entre la alta sociedad. De la misma manera, provocan una interacción entre los marrones de los materiales nobles con espacios total white e inspirados en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), donde el blanco de las paredes permiten crear ambientes más sobrios.
Fuera del lujo que transmiten por los cuadros de gran tamaño y su apuesta a obras de artes de importantes artistas, Elina y Eduardo Costantini encuentran un confort en el quiet luxury, enfocándose en la calidad de sus muebles, la conexión constante con el exterior y la protección de su privacidad e intimidad. La estructura del techo inclinado en color claro amplía la sensación de volumen y luminosidad del espacio, trabajando mano a mano con la entrada de luz natural que se permite gracias a la gran cantidad de ventanales.
La pareja entiende que su hogar es el centro de miradas del arte y de reuniones importantes con seres cercanos y queridos. Por eso mismo, eligen un mobiliario amplio, manteniendo la comunicación con los colores neutros del estilo rústico y contemporáneo. La mansión de los Costantini termina volviéndose un emblema de la fusión entre el lujo silencioso, la decoración de interior más ligada a lo rústico y contemporáneo, y una gran apuesta por la explosión de las obras de arte con las que ellos mantienen en contacto todos los días.
La increíble mansión de Elina Costantini y Eduardo en Nordelta es el refugio perfecto para la pareja y su hija, Kahlo, a quien buscan proteger de la vida pública y criar en un ambiente conectado con el arte, la naturaleza y el lujo. La pareja de empresarios crearon un diferencial entre la alta sociedad argentina, apostando por las obras de arte como explosión colorida, dentro de un ambiente total white o de estilo rústico alpino. Es así como los expertos en diseño de interiores destacan sus gustos como una influencia para la originalidad y el lujo.
A.E
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