viernes 09 de enero del 2026
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Rocío Igarzabal rompió el silencio sobre Pablo Martínez: “Fue mi relación más tóxica”

La actriz y cantante habló por primera vez con crudeza sobre un vínculo del pasado que la marcó y explicó por qué decidió dar un paso al costado para reconstruirse.

Rocío Igarzabal
Rocío Igarzabal | INSTAGRAM/@rochi_igarzabalok

Durante años eligió el silencio. Sin escándalos, sin declaraciones públicas y sin reabrir capítulos que ya habían quedado atrás. Sin embargo, en una reciente charla en Bondi Live con Santiago Riva Roy, Rocío Igarzábal decidió poner en palabras una etapa personal que la atravesó con fuerza y que, hasta ahora, había quedado fuera del relato mediático. Al hablar de Pablo Martínez, su excompañero de Casi Ángeles, fue directa: “Fue mi relación más compleja y tóxica a nivel vincular”.

La pregunta surgió casi al pasar, cuando el conductor quiso saber qué había sido de la vida de Martínez y si mantenían algún tipo de contacto. La respuesta de Rocío fue clara: no sabe dónde está, no volvieron a verse y no retomaron el vínculo. A partir de ahí, se animó a describir una relación que, aunque no llegó a la agresión, estuvo marcada por celos, posesión y una dinámica que la hacía sufrir más de lo que disfrutaba.

Rocío Igarzábal y el peso de una relación tóxica

Con la serenidad de quien ya pudo procesar lo vivido, Rocío explicó que eran muy jóvenes y que la exposición temprana también jugó en contra. “Era como una especie de guerra implícita de la cual me costó muchísimo salir”, reconoció, al recordar que estuvieron varios años en pareja y que la intensidad emocional terminó volviéndose desgastante.

Rocío Igarzabal
Rocío Igarzabal

Para ella, el punto de quiebre llegó cuando terminó Casi Ángeles y apareció una pausa antes de empezar con la banda. Ese momento de transición fue clave para tomar una decisión personal. “Ahí dije: ‘de acá necesito salir, necesito reconstruirme también en ese aspecto’”, contó, marcando que no se trató solo de un cambio laboral, sino de una necesidad interna de volver a encontrarse consigo misma.

Lejos de hablar desde el resentimiento, Rocío también tuvo palabras de comprensión hacia su ex. Lo describió como una persona muy sensible, compleja con sus emociones, inteligente y con una manera intensa de sentir. En ese equilibrio entre la empatía y el límite, dejó en claro que la toxicidad no siempre se expresa con violencia explícita, sino también con dinámicas que van erosionando el bienestar emocional.

Rocío Igarzábal y el camino de la reconstrucción personal

Con el paso del tiempo, Rocío logró transformar esa experiencia en aprendizaje. Hoy, con una carrera consolidada y una vida personal mucho más alineada con lo que desea, mira hacia atrás sin negarlo, pero tampoco quedándose atrapada en ese capítulo. Su relato no busca señalar culpables, sino explicar por qué eligió irse cuando sintió que el vínculo ya no le hacía bien. También reconoció que, quizás, a Pablo le tocó un lugar que no era el que esperaba y que cada uno siguió su propio camino. “Él ha ido a hacer su vida”, dijo, dejando entrever que no hay rencor.

Al romper el silencio, Rocío Igarzábal puso sobre la mesa una conversación necesaria: la de los vínculos que no son saludables, aun cuando no haya gritos ni golpes, y la importancia de poder salir de ellos a tiempo. Con una mirada madura y sin dramatismos, transformó un recuerdo doloroso en una reflexión que interpela y que, quizás, ayude a otros a animarse a elegir(se).

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