El cumpleaños número 11 de Francesca Icardi no fue solo un festejo infantil: fue una declaración estética. En su casa de Nordelta, Wanda Nara organizó una celebración al aire libre que combinó lujo relajado, detalles románticos y una tendencia que pisa fuerte en redes sociales: el coquette chic.
Aunque Francesca cumplió años el 19 de enero, la empresaria decidió postergar el evento para que todas sus amigas pudieran asistir después de las vacaciones. El resultado fue una postal veraniega, cuidada al milímetro, que rápidamente se volvió viral.
Coquette chic: la estética de la fiesta de Francesca Icardi
La ambientación de la fiesta de Francesca giró en torno a una paleta de rosa pastel y blanco, con detalles dorados en cubiertos y vajilla que elevaron el concepto. El estilo coquette —que remite a lo romántico, delicado y femenino— se fusionó con un aire de picnic de lujo y ciertos guiños al barbiecore suavizado.
Sombrillas, reposeras y hojas de palmera en tonos rosados aportaron un clima mediterráneo relajado, mientras que una Vespa rosa y un inflable sumaron el toque lúdico necesario para un cumpleaños infantil. La tendencia habla de una generación que busca experiencias “instagrameables”, donde cada rincón está pensado para convertirse en contenido compartible.
En este tipo de celebraciones ya no se trata solo de festejar, sino de crear una narrativa visual: una historia coherente entre decoración, mesa dulce, vestuario y escenografía.
La mesa dulce: romanticismo gourmet en clave mini
Uno de los grandes focos fue la torta de tres pisos, una nude cake con cobertura de crema, decorada con cerezas y flores frescas como rosas, gerberas y dalias. La elección no fue casual: las flores naturales refuerzan la estética coquette y aportan un simbolismo ligado a la delicadeza y la celebración de la infancia.
Las pavlovas individuales en forma de corazón fueron otro detalle protagonista. Con frutos rojos, crema y dulce de leche, no solo sumaron color y textura, sino que también reforzaron el concepto romántico. En la cultura visual actual, el corazón dejó de ser solo un símbolo afectivo para transformarse en un recurso estético omnipresente. Cupcakes con la misma línea decorativa completaron una mesa dulce pensada casi como instalación artística.
Si la decoración marcó el tono sofisticado, la fiesta de espuma en la pileta equilibró la escena con diversión pura. Inflables, juegos de agua y risas transformaron el jardín en un espacio dinámico donde el lujo convivió con lo espontáneo.
Entre los presentes sorprendió la aparición de Martín Migueles, ex pareja de Wanda Nara, cuya asistencia dejó en evidencia un vínculo cordial con la familia. Además, la cantante La Joaqui envió un ramo de rosas rosas como gesto especial para Francesca Icardi, sumando un detalle emotivo a una jornada ya cargada de simbolismo.
AM
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