Jerónimo Weich, más conocido como Momo, es el segundo hijo del afamado presentador, Julián Weich, que, desde hace unos años, decidió abandonar la vida frenética de la gran ciudad para instalarse en Los Hornillos, Córdoba. Tras mostrar su nuevo estilo de vida sustentable, lejos del consumismo y conectado cien por ciento con la naturaleza, el joven charló con el canal de Youtube, Living in Paz, explicó los motivos que lo llevaron a apostar por esta forma de habitar el planeta.
Momo Weich confesó el volantazo que pegó en su vida
Para el hijo de Julián Weich desaprender una forma de vida y adoptar otra completamente diferente fue todo un desafío. Sin embargo, tras un arduo proceso personal y con la imperiosa necesidad de cambiar su forma de concebir su existencia, decidió abandonar las comodidades que le ofrecía la gran ciudad y comenzó a indagar por técnicas y métodos para vivir de manera simple, sustentable y en conexión permanente con el medio ambiente.
“Esto no fue de un día para el otro. Fue un proceso largo, de muchos viajes, de muchas preguntas y de empezar a darme cuenta de que necesitaba otra cosa”, explicó en una entrevista brindada para el canal de YouTube Living in Paz.
En este contexto, recordó cómo fue que el vivir lleno de confort lo llevó a sentirse -paradójicamente- vacío, llevándolo a un camino de introspección y búsqueda personal. “Yo crecí con muchos privilegios y durante mucho tiempo pensé que esa era la forma normal de vivir, pero algo ahí no me cerraba”, dijo.
Mientras va recorriendo todos los rincones de su hogar y del terreno donde se encuentra el mismo, detalló cómo fue que se topó con esta nueva forma de vida: “Empezar a conocer otras culturas y otras formas de vivir me abrió mucho la cabeza. Me di cuenta de que se podía vivir con menos cosas, pero con más tiempo y más presencia”. Este cambio radical en su vida lo llevó a resetear su cabeza y a adoptar una nueva forma de percibir el mundo. “Sentía que necesitaba bajar un cambio, salir del ruido, del consumo constante, y volver a algo más esencial”, explicó.
Momo Weich y su novia Ailu comprometidos con la bioconstrucción
En este recorrido por cambiar radicalmente su forma de vida, Momo, el hijo de Julián Weich se topó con Ailu, una joven de su edad con sus mismas ambiciones: pensar una vida ecológica sin dañar el ecosistema. Esto los llevó a pensar un contexto que no sólo se trate de la construcción de una casa de barro, sino que vaya en línea con sus perspectivas y filosofía de vida. “Para nosotros la sustentabilidad no es solo una casa de barro, es una forma de pensar cómo vivimos, qué consumimos y qué impacto generamos”, dijo la joven.
No obstante, esto la llevó a tener una mirada crítica al respecto destacando el proyecto de vida que tienen en común: “No se trata de romantizar nada. Sabemos que es un camino con mucho trabajo, pero también con mucho sentido”. En esta línea, el heredero del conductor agregó: “Esto no lo podría haber hecho solo. Ailu es mi compañera de vida y de proyecto, y todo lo pensamos entre los dos”.
El camino hacia la planificación de su hogar
Cada paso y cada decisión es pensada de manera consciente y con un objetivo sólido que los impulsa a reinventarse manteniéndose firmes en la convicción de lograr la vida que soñaron. “Nunca había construido una casa, aprendimos haciendo, equivocándonos y volviendo a intentar”, sostuvo Momo Weich dejando en claro las adversidades que tuvieron en el camino.
La vivienda está compuesta de materiales cien por ciento sustentables y con los recursos que les provee el lugar. Además, colocaron dispositivos diseñados para captar la radiación solar en el techo y así aprovechar al máximo los recursos naturales. “La idea era depender lo menos posible de sistemas externos. Por eso armamos los paneles solares y tratamos de aprovechar al máximo los recursos del lugar”, afirmó mientras que lanzó. “Todo está hecho para que la casa funcione con la naturaleza y no en contra”.
Lejos de romantizar la idea de que por estar lejos de la ciudad y vivir de los recursos naturales, Momo Weich enfatizó en que ambos quienes experimentar la idea de vivir una vida real, lejos de la idealización. “No es todo lindo ni fácil. Hay días de cansancio, de frustración, pero sentimos que es coherente con lo que pensamos”. Finalmente, hizo hincapié en que cada paso y cada acción va en línea con el camino que quieren vivir y apuestan de lleno a ese proyecto en común: “No es que encontramos la fórmula perfecta, es la que hoy nos hace sentido a nosotros”.
De esta manera, más allá de la novedad de que el heredero de un reconocido y carismático conductor de televisión, como lo es Julián Weich, construyó una casa de barro y vive una vida “hippie”. Momo dejó en claro que se trata de un estilo y una filosofía de vida. Con dificultades y obstáculos por sortear, la propiedad de 56 metros cuadrados fue construida durante tres años y medio donde le pusieron “mucho el cuerpo”, pero “felices de estar habitando” la casa que ellos mismos diseñaron.
NB
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