La televisión argentina vivió un momento bisagra en 1980 con la llegada de la transmisión a color, y como no podía ser de otra manera, Mirtha Legrand fue protagonista de ese hito. Apenas cuatro días después de la primera emisión en colores inaugurada por Pinky, “Almorzando con Mirtha Legrand” se sumó a esta nueva era desde la pantalla de Canal 13. Aquella emisión marcó un antes y un después en la historia del medio. No solo por el avance tecnológico, sino por la impronta de una figura que ya era símbolo de la televisión nacional. Ese día, la mesa más famosa del país se vio, literalmente, distinta.
Mirtha Legrand y una mesa histórica en la llegada del color
El programa contó con una mesa de lujo que acompañó el acontecimiento. Entre los invitados estuvieron Susana Giménez, Raffaella Carrá, Susana Rinaldi, Sergio Renán y Jorge Porcel. Figuras de distintas disciplinas que reflejaban el pulso cultural de la época. La presencia de artistas internacionales como Carrá le sumaba un aire cosmopolita a la emisión. Mientras que nombres como Rinaldi o Renán aportaban prestigio desde la música y el cine. Fue, sin dudas, una combinación que convirtió a ese almuerzo en un episodio histórico.
Pero más allá de los nombres, uno de los grandes focos estuvo puesto en la imagen. Con la llegada del color, todo adquiría una nueva dimensión: la escenografía, la mesa y, por supuesto, el vestuario. Mirtha Legrand, siempre atenta a los detalles, entendía la importancia de esa transición. Sin embargo, los primeros días no fueron del todo sencillos. Los ajustes técnicos generaban confusiones visuales, al punto de que la propia conductora llegó a ver su vestido del mismo color que sus zapatos, algo impensado en su meticuloso universo estético.
En ese debut, la conductora apostó por un look que quedó en la memoria: un vestido fucsia de crepé de seda, un tono vibrante que resaltó especialmente con la llegada del color a la pantalla. La elección no fue menor, ya que evidenciaba cómo la imagen comenzaba a jugar un rol central en la televisión. Elegante y segura, Mirtha entendió rápidamente el impacto visual de esta nueva etapa. Su figura, en ese contexto, se volvió aún más icónica. Y su estilo, una vez más, marcó tendencia.
Mirtha Legrand y el impacto del color en su estilo icónico
Ese debut en colores también implicó un aprendizaje para todo el equipo. La iluminación, las texturas y los tonos comenzaron a cobrar un protagonismo inédito. La televisión dejaba atrás el blanco y negro para construir una nueva narrativa visual. En ese contexto, el look de Mirtha se transformó en un elemento central. Cada elección empezaba a ser observada con otra atención, inaugurando una relación más directa entre moda y pantalla.
A más de cuatro décadas de aquel momento, la escena sigue siendo recordada como un punto de inflexión. Porque si hubo alguien que supo adaptarse y mantenerse vigente en cada etapa de la televisión, fue Mirtha Legrand. Aquella primera emisión a color no solo modernizó el formato, sino que reafirmó su lugar como testigo privilegiada de la historia argentina.
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