Dicho con el tono calmo que lo caracteriza, Ricardo Mollo volvió a sorprender con una anécdota tan cotidiana como reveladora. Invitado al programa de Paulina Cocina, el líder de Divididos habló de su vínculo con la comida y explicó por qué dejó de consumir carne, una decisión que muchos asociaron durante años a una búsqueda espiritual. Sin embargo, él se encargó de aclarar el verdadero motivo con una frase tan directa como irónica: “No dejé de comer carne por una cuestión espiritual, sino por los ingleses”.
La charla surgió de manera distendida, cuando Paulina le recordó que en un momento de su vida había adoptado una alimentación vegetariana. Mollo asintió y contextualizó esa etapa en un período muy concreto de su carrera. Todo ocurrió durante la grabación de El Narigón, cuando el grupo vivía en una casa compartida en el exterior. “No era tan común en ese momento”, aclaró, marcando que su decisión no respondía a una moda ni a una militancia alimentaria.
Ricardo Mollo y una decisión lejos de lo espiritual
Según relató, la casa donde se alojaban estaba pegada a Birrod, un bar al que solían ir a comer todos los que trabajaban en la grabación. “Nos sentamos y empezamos a ver lo que comían. Y dije: ‘Es una comida muy extraña para mí’”, recordó. Lejos de romantizar la experiencia, Mollo fue fiel a su estilo frontal y con humor filoso explicó el impacto cultural: “Sí, sí, era vegetariano, porque los ingleses comen para el carajo”.
Ese choque gastronómico fue el disparador de un cambio que, en principio, parecía circunstancial. Durante esos días, dejó de consumir carne casi sin proponérselo. “Fueron 30 días sin comer carne”, contó, y agregó que al regresar se hizo una pregunta clave: “Puedo seguir así”. La respuesta, al menos en su vida cotidiana, fue afirmativa.
El día a día de Ricardo Mollo
Aunque no se define estrictamente como vegetariano, Mollo dejó en claro que su rutina alimentaria se mantiene alejada de la carne. “En mi casa yo no como carne nunca”, afirmó con naturalidad, sin convertir la decisión en una bandera ni en un discurso rígido. Consultado por Paulina sobre qué come entonces en su día a día, la respuesta volvió a reflejar su mirada relajada sobre el tema: “Como lo que hay”.
Lejos de listas, dogmas o restricciones estrictas, su vínculo con la comida parece responder al mismo criterio que atraviesa su música y su forma de vivir: sencillez, intuición y una fuerte conexión con lo cotidiano. Así, entre risas y anécdotas, Ricardo Mollo desarmó uno de los mitos más repetidos sobre su alimentación y dejó en claro que, a veces, las decisiones más duraderas nacen de situaciones inesperadas. En su caso, no fue una búsqueda espiritual, sino una experiencia concreta que terminó transformándose en hábito.