viernes 25 de septiembre del 2026
REALEZA Hoy 11:42

Dolor en la realeza noruega: A días de la muerte de la princesa Astrid, falleció su perrita Wilma

La pequeña perrita chihuahua tenía 12 años y la noticia llenó de tristeza al país europeo.

Princesa Astrid de Noruega
Princesa Astrid de Noruega | Instagram de la Casa Real

La Familia Real de Noruega atraviesa un período de profundo luto tras una sucesión de trágicas pérdidas que conmovieron a la nación. La princesa Astrid, hermana mayor del rey Harald V, falleció recientemente a los 94 años en la ciudad de Oslo. Tras una emotiva ceremonia de Estado en la Catedral de Oslo, sus restos fueron sepultados en el mausoleo real del Castillo de Akershus, donde descansan los miembros de la dinastía.

Sin embargo, cuando el pueblo noruego aún procesaba la dolorosa partida de la respetada princesa, una nueva e inesperada tristeza golpeó al entorno de la monarquía. A solo unos días de haber despedido a su dueña, falleció su inseparable perrita Wilma, la fiel mascota chihuahua que la acompañó incondicionalmente durante sus últimos años de vida, uniendo sus destinos en un trágico y definitivo adiós.

Princesa Astrid de Noruega
El último adiós a la princesa Astrid de Noruega

Murió Wilma, la perra de la princesa Astrid de Noruega, tan solo unos días después que su dueña

La conmoción en Noruega se profundizó tras confirmarse el fallecimiento de Wilma, la inseparable perrita de la princesa Astrid, quien dejó este mundo a los 12 años de edad. El triste deceso ocurrió el miércoles 23 de septiembre de 2026, apenas doce días después de la partida física de su querida dueña. Wilma, una pequeña mestiza de chihuahua, padecía una enfermedad desde hacía tiempo, pero su salud empeoró drásticamente ante la ausencia de la monarca. Tras quedar desamparada, fue acogida temporalmente por uno de los hijos de la princesa, y se durmió plácidamente en un regazo.

La leal mascota llegó al hogar real tras ser adoptada en el refugio Solplassen, transformando el profundo vacío emocional que sentía la princesa tras perder a su anterior compañero canino. Desde aquel momento, el vínculo entre ambas se volvió inquebrantable: debido a los problemas de movilidad de la princesa Astrid, era habitual ver a Wilma descansando plácidamente en su regazo durante numerosos eventos oficiales, conciertos navideños y exposiciones de la corona. La entrañable chihuahua no solo significaba un soporte emocional invaluable en el ámbito privado de la monarquía, sino que se ganó el cariño de toda la opinión pública noruega. La noticia de su muerte generó un inmenso dolor, que interpretó este rápido y silencioso adiós como una conmovedora muestra de amor incondicional y absoluta fidelidad animal.

Princesa Astrid de Noruega
La princesa Astrid de Noruega y su perrita Wilma

Duros días para la realeza de Noruega

La monarquía escandinava enfrenta una de las etapas más complejas y desoladoras de su historia contemporánea tras una concatenación de tragedias. Todo comenzó el 28 de agosto con la muerte del rey Harald V a los 89 años, un monarca sumamente respetado que personificó la unidad nacional durante más de tres décadas. Mientras el país asimilaba el impacto de perder a su soberano, el luto se duplicó apenas dos días después de su funeral de Estado. Su hermana mayor, la princesa Astrid, quien había conmovido al mundo al asistir al sepelio en silla de ruedas, falleció a los 94 años debido al profundo dolor de la pérdida. Para colmo de males, este ciclo de desdichas culminó días después con el fallecimiento de Wilma, la pequeña mascota que había sido el gran soporte emocional de la princesa.

En medio de este devastador escenario de duelos sucesivos, la institución se ve obligada a acelerar una profunda reorganización interna. El peso de la corona recayó de forma automática en el nuevo rey Haakon VIII, quien asumió el trono de manera inmediata junto a su esposa, la reina Mette-Marit. La nueva pareja real lidera la transición en un momento de estricto escrutinio público, apoyados firmemente por la princesa heredera Ingrid Alexandra, quien asume un rol de mayor relevancia constitucional. 

Princesa Astrid de Noruega
Duros días para la realeza de Noruega

Este doloroso capítulo cierra una era inolvidable para la realeza noruega, donde el luto institucional se entrelazó de forma conmovedora. Así, la triste partida de la princesa Astrid y el inmediato adiós de su fiel perrita Wilma quedarán grabados en la memoria colectiva como un símbolo eterno de lealtad absoluta.

A.E

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