Juliana Awada es una de las empresarias de la moda más importantes de la Argentina, gracias a que se consolidó como la máxima referente de las tendencias europeas en la región. Con su refinado sentido de la estética, que combina la elegancia clásica con la frescura natural, marca la pauta del diseño contemporáneo a través del effortless, y deja en clara su autenticidad en todos los eventos en la ciudad que participa.
Sin embargo, y más allá de su faceta corporativa y urbana, su verdadera desconexión ocurre lejos de las pasarelas, impulsada por un profundo amor por el sur de la Argentina. Este rincón se convirtió en su refugio predilecto, un espacio sagrado donde la naturaleza imponente dicta el ritmo diario. La empresaria pasa sus días durante algunas semanas de las vacaciones de invierno, buscando la magia de la nieve, y a lo largo de toda la temporada de verano.
La casa de Juliana Awada en la Patagonia: rústica y sustentable
Ubicada estratégicamente a orillas del majestuoso lago Nahuel Huapi, en la paradisíaca zona de Bahía San Patricio, en Villa La Angostura, Juliana Awada decidió construir su refugio invernal, de la mano de su cuñado, y se encontró con una residencia que representa un verdadero hito de la arquitectura consciente. La propiedad se consolidó bajo una condición primordial e innegociable impuesta por la empresaria: el proyecto debía ejecutarse sin talar ningún árbol del terreno original. Para lograr lo que parecía una misión imposible, la estructura se planificó de forma inteligente en cuatro módulos independientes que esquivan la vegetación nativa y se interconectan fluidamente mediante pasarelas y puentes de madera.
La propiedad sigue las premisas de la arquitectura escandinava y la tendencia del diseño nórdico, corrientes globales que priorizan el minimalismo cálido, la funcionalidad y el respeto absoluto por el entorno. Es por eso que, desde el exterior, se destaca por sus líneas contemporáneas revestidas con paneles de fibrocemento negro y techos a dos aguas, una elección cromática sumamente audaz pero efectiva, ya que permite que lo imponente del lugar se camufle a la perfección con el bosque patagónico. Además, los techos fueron técnicamente proyectados con un sistema ecológico para recolectar agua de lluvia, la cual es destinada exclusivamente al riego de sus zonas verdes.
En el interior, la consigna es el lujo silencioso a través de una marcada sencillez y conexión con el paisaje natural. Los ambientes están revestidos en su totalidad con una sofisticada madera de roble de Eslavonia, cuyas vetas claras potencian la iluminación natural que ingresa a través de los inmensos ventanales con vistas al Cerro Bayo. La decoración respeta una paleta de tonos neutros y texturas nobles, incorporando alfombras de pura lana, sofás de cuero vacuno, linos teñidos a mano y singulares objetos artesanales del norte argentino, como lámparas de barro. El alma sustentable del hogar se complementa con un espectacular invernadero de estructura metálica y una huerta orgánica, espacios que promueven un estilo de vida slow y conectado íntimamente con la tierra.
Así es el living de Juliana Awada en la Patagonia: ventanales y un espacio de relax
Un espacio que se vuelve el corazón de cada hogar, y que se destaca por ser el centro de reuniones y momentos relajantes de la familia, es el living. Es por eso que las celebridades no dudan en fijarlo como el centro del diseño de interior, y le imponen toda la estética del lugar a este espacio. En el caso de Juliana Awada y su casa en la Patagonia, se vuelve un santuario diseñado bajo la tendencia del minimalismo cálido y el concepto del lujo silencioso, creando una conexión con el resto del hogar que se da de forma fluida y orgánica a través de pasarelas y aberturas integradas.
Manteniendo el open concept, logrando una transición libre de barreras visuales, el lugar fomenta una agradable sensación de continuidad y paz en toda la planta noble, a través de los inmensos ventanales de piso a techo con perfilería negra. Estas imponentes estructuras de vidrio actúan como cuadros vivos que enmarcan la naturaleza exterior, permitiendo que la luz de la Patagonia inunde cada rincón y que el bosque de coihues se fusione directamente con el interior de la vivienda.
El espacio está completamente revestido en madera clara, creando una atmósfera envolvente que potencia la serenidad del entorno y abraza a quienes lo visitan. Como estrella de miradas, y frente a este despliegue visual, se organiza el sector de relax, donde destaca un espectacular hogar de diseño moderno, empotrado de forma simétrica en la pared principal. Alrededor del fuego, se despliega un sofisticado mobiliario que incluye sillones tapizados en géneros naturales, cómodas butacas de texturas afelpadas, alfombras de yute y mesas bajas de madera rústica adornadas con libros de arte.
La casa en la Patagonia de Juliana Awada se vuelve el lienzo perfecto para la empresaria, para demostrar la personalidad que mantiene en sus momentos más relajados y en sus elecciones de moda. En las últimas semanas de julio y primeros días de agosto del 2026, no dudó en tomarse unas vacaciones, junto a su hija Antonia Macri, y se refugió en la tranquilidad del bosque, marcando esta propiedad como la favorita en todo el mundo.
A.E
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