domingo 30 de noviembre del 2025
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Valeria Mazza reveló lo más difícil de ver crecer a sus hijos y el rol de Alejandro Gravier para mantenerlos unidos: “Cada vez pasa menos”

La conductora y modelo habló del paso del tiempo y del camino que toman Balthazar, Benicio, Taína y Tiziano.

Valeria Mazza y Alejandro Gravier
Valeria Mazza y Alejandro Gravier | Instagram

En una charla íntima con El País Uruguay, Valeria Mazza volvió a poner en escena una premisa que sostiene desde hace años: la familia está por encima de todo. En tiempos donde sus cuatro hijos -Balthazar, Tiziano, Benicio y Taína- ya armaron sus propios caminos y las distancias se multiplican, la modelo reconoció que mantener la unidad requiere organización, voluntad y, sobre todo, un trabajo en equipo. Es por este motivo que la presencia de Alejandro Gravier cumple un rol trascendental para mantenerlos unidos.

Valeria Mazza y Alejandro Gravier
Valeria Mazza y Alejandro Gravier | Instagram

Los límites de Valeria Mazza a sus hijos

Pese a que Balthazar tiene 24 años, cada vez que se encuentra con sus padres, se cumplen requisitos fundamentales para mantener el diálogo, la comunicación y la conexión entre todos los integrantes del clan. Uno de los ejes de esa unión es la comida familiar, un ritual que Valeria Mazza describió como “innegociable”. Cuando los seis coinciden en un mismo lugar, la mesa se convierte en el punto de encuentro: ahí se comparte el día, las necesidades, los proyectos y hasta los silencios. No hay teléfonos ni interrupciones; solo un espacio de presencia total. Ese hábito, que la conductora sostiene desde que sus hijos eran chicos, se fortaleció aún más ahora que las reuniones completas “cada vez pasan menos”.

En esa dinámica, Alejandro Gravier ocupa un rol esencial. Según el testimonio de la empresaria, es él quien logra que todo funcione, el que maneja cada calendario, coordina vuelos, autos y hoteles, y el que arma la logística necesaria para que los seis coincidan. También admitió entre risas que nunca recuerda una fecha y le consulta todo el tiempo, mientras el empresario tiene todo listo: “Es un crack”. Ante esto, aseguró que esa capacidad organizativa es una de las razones por las que siguen logrando que las reuniones se mantengan vivas. “A ponerle onda a papá y mamá que están deseosos de estar con ustedes”, confesó que les dice a sus herederos cuando pasan mucho tiempo sin verse.

Valeria Mazza y Alejandro Gravier
Valeria Mazza, Alejandro Gravier, Taína y Benicio | Instagram

Valeria Mazza habló del mayor desafío al que se enfrenta

El paso del tiempo va haciendo que los hijos de Valeria Mazza y Alejandro Gravier vayan adquiriendo mayor autonomía y vayan conformando su propio camino. Por esta razón, el mayor desafío es, justamente, que han crecido. El mayor vive en Madrid desde hace más de dos años; Tiziano, dedicado al esquí profesional, pasa la mayor parte del año entre Europa, la Patagonia, Chile y Argentina; y aunque Benicio y Taína aún viven en Buenos Aires, sus propios proyectos -la moda y los negocios digitales para él, y una carrera artística para ella- ya marcan sus ritmos y rutinas alejados del ala de sus papás. En consecuencia, la casa familiar, aquella que alguna vez estuvo llena de rutinas compartidas, hoy es un punto de encuentro esporádico.

Sin embargo, la nacida en Paraná sostuvo que la clave está en no quedarse esperando, sino que tanto ella como su esposo van en búsqueda de generar y construir esos momentos, incluso cuando la vida adulta ofrece otros planes y los horarios ya no coinciden. En este marco, sostuvo que aceptar el crecimiento de los hijos es un camino de adaptación constante: aprender a soltar, acompañar los sueños individuales y, a la vez, sostener la red afectiva que los une. Aunque las distancias se amplíen, cada encuentro mantiene viva la sensación de hogar. Y eso, para ella, es lo que más vale.

Valeria Mazza y Alejandro Gravier
Valeria Mazza y Alejandro Gravier | Instagram

Aunque la vida cambia, los hijos crecen y los hogares se reconfiguran, la esencia permanece: para Valeria Mazza y Alejandro Gravier, la familia sigue siendo un territorio sagrado. Y aunque las reuniones completas se vuelvan un lujo, cada vez que logran sentarse los seis alrededor de una mesa, ese instante se convierte en un momento mágico y poderoso para los seis. "Me encanta el rol de ama de casa, el rol de madre", sentenció

NB